Mindfulness: Atención plena en el trabajo artesanal

Mindfulness en el trabajo artesanalMindfulness es un concepto budista que significa prestar una atención deliberada y completa al momento presente con el fin de vivir nuestra vida de forma más plena y feliz.

Mientras desarrollamos un trabajo manual solemos dejar vagar nuestros pensamientos. Mientras tejemos, pensamos en lo que hicimos ayer, planificamos lo que haremos mañana, pero pocas veces nos concentramos en disfrutar intensamente del proceso creativo.

Por eso, a partir de hoy, te invito a intentarlo. Cada vez que lo recuerdes inspira profundamente, centra tu atención en este maravilloso instante, sé totalmente consciente de cada puntada, de cada trazo, disfrútalo con los cinco sentidos.

“Si puedes estar atento a este momento, es posible que el siguiente sea extraordinaria y creativamente diferente, porque eres consciente de lo que ocurre sin añadirle nada en absoluto”

Jon Kabat-Zinn

Atención plena en el trabajo manual

La práctica de la Atención plena se puede ejercitar en cualquier momento del día, simplemente llevando nuestra atención al momento presente. Ya sea atendiendo a nuestra respiración, impregnando de conciencia lo que sea que estemos haciendo o disfrutando intensamente de la belleza de nuestro entorno.

En el ritmo vertiginoso de nuestra agitada vida somos constantemente dirigidos por nuestros pensamientos. Elaboramos historias, sufrimos por el pasado, sufrimos por el futuro y este torrente de pensamientos no nos deja espacio para disfrutar de nuestra vida.

No se trata de dejar de pensar, sino de evitar que el pensamiento nos gobierne.

¿Podemos, mientras trabajamos, disfrutar del ahora observando como un espectador imparcial los pensamientos que van y vienen?.

¿Podemos ser conscientes de su fugacidad, con una actitud amorosa y tolerante para con ellos, pero impidiendo que nos obstaculicen gozar del maravilloso momento presente?

Inténtalo la próxima vez que hagas un trabajo manual, o en este mismo instante.

Inspira profundamente, centra tu atención plena en el ahora. Ten en cuenta que tu atención se dispersará muy rápidamente y que deberás volver a comenzar una y otra vez. No te culpes ni te sientas mal por ello, mediante la práctica del Mindfulness también debemos ser conscientes de la dificultad que implica morar en la conciencia a cada instante.


El mindfulness en la creación artesanal

Podemos practicar la Atención plena en cualquier momento del día, inhalando profundamente, centrando la conciencia en lo que estemos haciendo, de forma de disfrutar de cada instante. Ya sea que hagamos el aseo de la casa, caminemos hasta el mercado, o juguemos con nuestros hijos.

Resulta interesante pensar en ello cada vez que hagamos un trabajo manual, pues es cuando nos vemos atrapados en la práctica ansiosa de querer terminar ya.

La vida es el camino, no la consecución de la meta. Una puntada, una pincelada, un movimiento lento y atento revolviendo y disfrutando intensamente del aroma de la mezcla de cola y aserrín.

Aquí y ahora, seamos conscientes de este momento, vivamos nuestra vida de forma más plena. Las preocupaciones pueden golpear a la puerta, pero no las dejemos entrar.

Nuestros pensamientos no son nuestra realidad y, en todo caso ¿cuántas de estas preocupaciones tiene un fundamento real y no son un engaño de la mente para escapar del momento presente?

“Además de equilibrar el poder del pensamiento y proporcionarnos una perspectiva más sabia, la capacidad de descansar en la conciencia sin distracción puede permitirnos acceder a un tipo de pensamiento completamente diferente”

Jon Kabat-Zinn

Mindfulness


Fundamentos del mindfulness

Según Jon Kabat-Zinn, la práctica del Mindfulness conlleva 7 actitudes o fundamentos actitudinales:

No juicio

Al comenzar la práctica de la atención plena, siempre aparece el juicio, pero no debemos juzgar ni intentar cambiarlo, sino simplemente reconocerlo.

Al prestar atención a lo que sucede en nuestra mente, descubrimos que de una forma u otra, todo lo vemos en base a las opiniones inconscientes que tenemos.

Cuando percibimos ese juicio que hacemos sobre lo que es, aflora el discernimiento verdadero. Lo importante es ser consciente del juicio, pero no intentar cambiarlo ni juzgarlo.

El no-juicio surge de la capacidad de observar cómo nuestra mente juzga todas las cosas. Observamos, reconocemos y soltamos, sin juzgar.

Paciencia

Todos nos impacientamos con mucha facilidad y siempre estamos intentando llegando de llegar a otro lugar, lo cual nos impide estar donde estamos y disfrutar del momento presente.

La paciencia es esencial en la práctica del mindfulness, se trata de estar “ahora”, fuera del tiempo. Esta actitud, contrariamente a lo que se podría suponer, nos da más tiempo. Cuanto más atentos vivimos, más momentos tendremos para vivir conscientes hasta nuestra muerte, lo cual es mucho tiempo.

Practicar el aquí y ahora nos ayuda a desarrollar la paciencia.

Se trata de no apresurarse, de mantener una actitud compasiva hacia nuestra mente errante y adoptar una actitud benevolente con lo que es. “Nada que hacer, nada que obtener, ningún lugar donde ir”.

Mente de principiante

Mantener la mente de principiante es reconocer nuestra propia ignorancia, teniendo en cuenta que ésta es una forma de redescubrir el mundo a cada instante. “El auténtico viaje de descubrimiento no consiste tanto en buscar paisajes nuevos sino en contemplar los viejos con ojos nuevos”.

Por lo general, saber la teoría sobre qué es mindfulness nos hace creer que sabemos qué es la meditación y así, perdemos la mente de principiante. Es bueno recordar siempre lo poco que sabemos, e intentar mantener la mente descubridora.

Se trata de estar abierto para no perdernos ante lo que sabemos, todo lo que ignoramos.

Jon Kabat-Zinn nos cuenta el ejemplo de los maestros y maestras de muchas tradiciones que suelen decir: “Yo no sé gran cosa”. Esto no es falsa modestia, sino mente de principiante.

Confianza

La confianza nace de la capacidad de vislumbrar la verdadera esencia de las cosas. De saber si realmente podemos confiar en los pensamientos, en los sentidos y en las apariencias.

¿En qué podemos confiar?

¿Podemos confiar en lo que sabemos? ¿en lo que pensamos? ¿en nuestros sentidos, en nuestras opiniones, en las apariencias?

Por lo general, todas estas cosas que consideramos con certeza confiables, pueden ser creencias erróneas y pueden ser malinterpretaciones que nos impidan vislumbrar otras posibilidades.

Se trata de también confiar en lo que sabemos y en lo que ignoramos. En ese “no saber” también podemos aprender a confiar.

No esfuerzo

El “no esfuerzo” significa no obligarnos a mantener una actitud, sino que ésta debe darse de forma natural; la acción emerge naturalmente de nuestro ser.

El no esfuerzo no se trata de no hacer nada. Vivimos en una cultura de acción y es difícil sentarnos a meditar sin fin, pero la meditación es un fin en sí mismo.

La actitud de no-esfuerzo es darse cuenta de que ya estamos aquí. No hay donde ir, pues la meta es estar aquí y ahora.

Este instante es el futuro de los instantes previos y la forma en que lo vivamos influye directamente en cómo será el instante siguiente.

El mindfulness estar aquí como una meta, éste es el momento, que con sus imperfecciones, es perfecto.

Aceptación

La comprensión conlleva a la aceptación. Si no vemos claramente no sabremos cómo actuar. Ser consciente de nuestras emociones nos ayudan a aprender a trabajar con ellas.

La aceptación no implica solamente aceptar lo que es, con una actitud pasiva, sino entender cómo son las cosas y descubrir la forma más sabia de relacionarse con ellas.

La consciencia clara de ver las cosas tal como son nos ayuda a emprender acciones apropiadas. No es fácil aceptar, sobre todo cuando las situaciones nos molestan. Pero la aceptación nos ayuda a librarnos de la esclavitud de pensar: “solamente si se soluciona mi problema, podré ser feliz”.

Aferrarse, es lo opuesto a la aceptación. Si podemos aceptar el momento tal cual es, ya sea bueno, malo o neutro, podemos liberarnos y actuar con más sabiduría. A veces, necesitaremos aceptar la ira, la tristeza, pero también debemos preguntarnos: ¿Puedo aceptar las cosas como son ahora?

Dejar ir

“Dejar ir” es la actitud activa dentro de la pasividad de la aceptación. Por medio de ella, dejamos que las cosas sean como son.

Es el no apego a los resultados, no nos identificarnos con lo que queremos o con lo que estamos aferrados. No nos identificamos tampoco con lo que odiamos, una forma negativa de apego.

Se trata de liberarnos de la voz interior que insiste en que “esto debería ser de este modo”. Dejamos que sean las cosas tal cual son, no somos víctimas de nuestros deseos, podemos abandonarnos al ser, renunciando a los anhelos y a los miedos.

Esta no es una actitud pasiva, no es un intento de alejarse de la realidad, sino todo lo contrario.

Mediante el desapego vivimos nuestra realidad de una forma nueva, pero esto no es un estado especial sino que se aprende con la práctica del mindfulness.

Meditacion mindfulness

También puedes leer: Ecología profunda en la creación artesanal.

Imagen portada: aziendabarattieri

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5 comentarios

  1. Vivir el Aquí y el Ahora , ese es la finalidad .

  2. Un reflexión ciertamente interesante. Aunque me parece algo difícil ponerla en práctica lo voy a intentar. Gracias Shimi. Un beso

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